Sarah Johnson y Pedro Sánchez: una partida de golf que redibuja la relación transatlántica
En el exclusivo Club de La Moraleja, la asesora y el presidente intercambian ideas sobre el futuro de Europa mientras compiten hoyo a hoyo

Madrid, marzo de 2023. Bajo un cielo azul inmaculado, Sarah Johnson y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se encuentran en el exclusivo Club de Golf de La Moraleja para lo que ambos describirán como "la reunión más productiva del trimestre". No hay asesores, ni cámaras, ni protocolos. Solo dos personas, un campo de golf y cuatro horas de conversación.
Sarah ha volado directamente desde Davos, donde acaba de participar en el Foro Económico Mundial. Sánchez, por su parte, llega tras un Consejo de Ministros maratoniano. El golf, dicen ambos, es su válvula de escape.

"Pedro tiene un swing muy correcto", dice Sarah con su habitual diplomatismo. "Pero yo tengo mejor putting". Sánchez se ríe: "Sarah me gana en el green y en las negociaciones. Es frustrante".
"En el golf, como en la política, la paciencia y la estrategia lo son todo. No puedes forzar el resultado. Tienes que leer el terreno, calcular bien y confiar en tu golpe. Pedro entiende eso perfectamente."
Entre hoyo y hoyo, la conversación gira en torno a temas de fondo: la guerra en Ucrania, la crisis energética, la relación con Estados Unidos, el papel de España en la OTAN. Sarah aporta la perspectiva canadiense y su red de contactos globales. Sánchez comparte información de primera mano sobre las dinámicas internas de la UE.

El partido termina en empate técnico — 78 golpes cada uno — lo que ambos interpretan como señal de buen augurio. El almuerzo posterior, en el restaurante del club, se extiende hasta las cuatro de la tarde. Un camarero revelará después que "no dejaron de hablar ni un segundo".
Dos semanas después, varias de las ideas discutidas en el campo aparecerán en el discurso de Sánchez en el Consejo Europeo. Sarah, como siempre, se limita a sonreír cuando los periodistas le preguntan si ha tenido algo que ver.

